El sistema nervioso y el parto: cuando el cuerpo sabe qué hacer

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Dra. Laura Blasí

25/11/2025

El parto es un proceso espontáneo, natural e inevitable, guiado por una red perfecta de mecanismos que nuestro cuerpo coordina de manera autónoma. Detrás de cada contracción, de cada impulso que acerca al bebé a la vida, hay una danza entre dos sistemas: el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático.

El papel del sistema nervioso simpático

El sistema nervioso simpático se activa en situaciones de miedo, estrés o peligro. Es el responsable de la respuesta de lucha o huida, una reacción ancestral que nos permite sobrevivir. Cuando se activa, el cuerpo prioriza la seguridad: acelera el corazón, aumenta la tensión muscular y redirige la energía a los músculos, no al útero.

Durante el parto, si la mujer siente miedo, ansiedad o se encuentra en un entorno hostil, el cuerpo interpreta que no es un momento seguro para parir. Entonces, el cuello del útero no se relaja y el trabajo de parto se detiene. Este mecanismo, aunque puede parecer un obstáculo, en realidad es una respuesta protectora: el cuerpo busca un lugar seguro antes de continuar.

El poder del sistema nervioso parasimpático

En contraposición, el sistema nervioso parasimpático es el encargado de la calma, la relajación, el placer y la salud. Se activa cuando nos sentimos seguras, sostenidas y en bienestar. Es el sistema que repara tejidos, regula la digestión, fortalece el sistema inmune y promueve la liberación de oxitocina, la hormona del amor y del parto.

Cuando el cuerpo está relajado, la oxitocina fluye de forma natural, generando contracciones efectivas, progresivas y menos dolorosas. Este entorno de calma y conexión favorece un parto fisiológico, más respetado y armónico.

Oxitocina natural vs. oxitocina sintética

La oxitocina natural es la que el cuerpo produce espontáneamente. Está ligada a emociones de amor, confianza y placer. En cambio, la oxitocina sintética, administrada médicamente, puede provocar contracciones más fuertes y dolorosas, ya que no está acompañada de la misma respuesta emocional ni del equilibrio hormonal natural que protege al cuerpo.

Cuando las contracciones son demasiado intensas o frecuentes, pueden desencadenar una cascada de intervenciones: agotamiento, dolor excesivo y, en muchos casos, la solicitud de anestesia epidural. Además, la inmovilización durante el trabajo de parto —por ejemplo, al estar acostada— puede afectar el bienestar fetal, ya que el cuerpo no puede responder con la misma inteligencia fisiológica.

El parto como un acto de confianza

Comprender cómo funciona el sistema nervioso durante el parto nos invita a honrar el proceso y a cuidar el entorno en el que sucede. La seguridad, la intimidad, la libertad de movimiento y el acompañamiento respetuoso son claves para que el cuerpo active su propio poder.

El parto no necesita ser controlado, sino acompañado. Porque cuando la mujer se siente segura y sostenida, su cuerpo sabe exactamente qué hacer.

✨ Mil Días Contigo – porque la maternidad comienza con confianza, amor y respeto hacia el cuerpo. ✨

La preparación para el parto: confía en tu cuerpo y en tu útero 🌸

Prepararte para el parto es mucho más que hacer ejercicios. Es construir un cuerpo en el que puedas confiar, un cuerpo fuerte, flexible y lleno de vida, capaz de acompañarte con seguridad y serenidad en una de las experiencias más transformadoras de tu vida.

Un cuerpo preparado, un parto más fácil

El entrenamiento físico específico para la preparación al parto tiene como objetivo crear las mejores condiciones posibles para un nacimiento más fácil, menos doloroso y más seguro. No se trata solo de “moverse”, sino de hacerlo con conciencia, con una guía que respete los ritmos del embarazo y las necesidades de tu bebé.

Cuando fortaleces y equilibras tu cuerpo, puedes:
✨ Evitar síntomas molestos comunes del embarazo (dolor lumbar, ciática, pesadez pélvica, hinchazón).
✨ Mejorar tu postura y el control corporal.
✨ Aumentar tu energía vital y tu optimismo.
✨ Favorecer una colocación óptima de tu bebé, lo que ayuda a reducir el riesgo de cesárea o de parto instrumentado.

Cada movimiento, cada respiración y cada estiramiento están diseñados para favorecer el trabajo de parto, integrando posturas, técnicas y prácticas corporales que te conectan con la sabiduría de tu cuerpo.

Tu útero: el músculo del parto 💪💗

En mi metodología trabajamos de forma especial con el útero —sí, ese gran protagonista del parto— para que pueda cumplir su función de manera fluida y armoniosa.

El objetivo es relajar y fortalecer este músculo vital:
🌷 Relajar tensiones para evitar que el útero se contraiga mediante espasmos dolorosos.
🌷 Favorecer la dilatación del cuello uterino durante el parto.
🌷 Fortalecer las fibras musculares uterinas para que las contracciones sean más efectivas y menos dolorosas.

Cuando el útero está sano, relajado y bien nutrido, el flujo hormonal y el riego sanguíneo fluyen mejor, creando un entorno perfecto para un parto fisiológico. Incluso, algunas mujeres llegan a experimentar placer durante las contracciones —una manifestación natural del cuerpo cuando el parto se vive en un estado de conexión y calma.

El arte de confiar en tu cuerpo

Prepararte para el parto no solo transforma tu cuerpo, sino también tu mente. Te invita a reconciliarte con tu fuerza, tu feminidad y tu poder de dar vida.

En cada práctica estás cultivando confianza, soltando miedos y aprendiendo a escuchar las señales de tu cuerpo. Porque cuando el cuerpo está preparado y la mente se siente segura, el parto se vuelve una experiencia más fluida, consciente y placentera.

✨ En Mil Días Contigo, te acompaño a conectar con tu poder interno, a moverte con propósito y a confiar plenamente en el cuerpo que has creado para dar vida.

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El dolor en el parto: una mirada diferente 🌸

Hablar del dolor en el parto es adentrarse en uno de los temas más antiguos, profundos y mal comprendidos de la experiencia femenina. Durante siglos, hemos asumido que parir duele; que el dolor es inevitable, biológico, casi una condena. Pero ¿y si no fuera así?

¿Y si el dolor fuera más bien una consecuencia de la desconexión entre el cuerpo, la mente y la fisiología natural del parto?

Un legado de úteros tensos

El psicoanalista y médico Wilhelm Reich, en 1956, escribió:

“Durante siglos, la mayoría de los úteros han sido espásticos, y por eso los nacimientos han sido dolorosos.”

Reich no hablaba solo del cuerpo físico, sino también del cuerpo emocional: de cómo las tensiones, el miedo, la represión y la desconexión corporal se acumulan en la pelvis femenina, alterando su capacidad natural para parir con fluidez.

Un útero tenso no puede expandirse con armonía. Cuando las fibras musculares del útero se contraen espasmódicamente —en lugar de hacerlo de manera rítmica y suave— el parto se vuelve doloroso, difícil y largo.

La matriz: origen del placer y la vida

Ya en 1575, el cirujano Ambroise Paré escribía que:

“La acción y utilidad de la matriz es concebir y engendrar con un placer extremo.”

Esta afirmación, sorprendente incluso hoy, nos recuerda que el útero no está diseñado para el dolor, sino para el placer y la creación. Es el mismo órgano que participa en el goce sexual, la gestación y el nacimiento. Sin embargo, durante siglos, se le ha asociado al sufrimiento, la culpa o la enfermedad.

Dolor menstrual, un reflejo del desequilibrio

Las estadísticas actuales refuerzan esta idea: el 70% de las mujeres padecen dolor menstrual (dismenorrea primaria) y en 95% de las jóvenes entre 19 y 25 años este dolor es recurrente, sin causa médica clara.

El útero, una vez más, nos habla. Nos muestra con su lenguaje muscular y hormonal lo que el cuerpo no puede expresar con palabras: tensión, desconexión, represión del movimiento natural.

Cuando el parto se vive sin dolor

El doctor McRew narró una experiencia singular en la que una mujer, a quien había ofrecido cloroformo para aliviar el dolor del parto, lo rechazó. Al preguntarle por qué, ella respondió mientras la luz del amanecer entraba por la ventana:

“No dolió. No tenía por qué doler, ¿verdad, doctor?”

Esta frase sencilla resume una verdad olvidada: el parto no tiene por qué doler cuando el cuerpo está libre, cuando la mente confía y el útero puede moverse en su ritmo natural.

El útero: un movimiento rítmico, no espástico

El obstetra francés Frederick LeBoyer, autor de Por un nacimiento sin violencia, describió el útero en su funcionamiento ideal como un músculo que no se contrae con violencia, sino que se distiende suavemente, con un movimiento ondulante y rítmico, de arriba hacia abajo, como si respirara.

“Tan suave y tierno como la respiración de una criatura cuando duerme plácidamente.”

Este es el verdadero ritmo del útero: un movimiento orgánico, amoroso, profundamente inteligente. Cuando el cuerpo de la mujer puede entregarse sin miedo, el útero no calambra, sino que danza.

Recuperar el parto como un acto de placer y confianza

El parto no está destinado a ser una experiencia de dolor, sino de intensidad, entrega y expansión.
La preparación corporal, el movimiento consciente, la respiración, el contacto con el placer y la relajación profunda son claves para recuperar esa fisiología natural.

Cuando aprendemos a liberar tensiones, a reconectar con el cuerpo y a confiar en la sabiduría uterina, el dolor deja de ser protagonista.
Lo que emerge entonces es el poder de la vida en su forma más pura.

✨ En Mil Días Contigo, te acompaño a reconectar con tu cuerpo, a liberar la tensión acumulada en tu útero y a preparar tu parto desde la confianza, no desde el miedo.

Porque parir puede ser un acto de placer, no de dolor. 💗

La lista que realmente importa para llevar al parto

“¿Me puedes mandar una lista de cosas para llevar al parto?”, me preguntó mi amiga.
“Claro que sí”, le respondí. “Te preparo una”.

Y entre los pañales, la ropa de bebé y la liga para el cabello… me di cuenta de que algo faltaba.
Así que decidí escribir la lista que de verdad importa.

🌿 Lleva movimiento y gravedad — serán tus mejores aliadas.
🌿 Lleva intimidad, apoyo y cariño.
🌿 Lleva luz tenue, esa que calma y da seguridad.
🌿 Lleva tu música favorita o el silencio que te hace sentir paz.
🌿 Lleva tu oxitocina natural: la que nace del amor, del contacto, del placer.
🌿 Lleva respiración tranquila, nada más.
🌿 Lleva agua para beber… y para sumergirte si lo necesitas. El agua es vida.
🌿 Lleva calor, porque nadie puede parir con frío.
🌿 Lleva afirmaciones que te llenen de fuerza.
🌿 Lleva masaje, caricias y presencia.
🌿 Lleva a una persona que te quiere como eres.
🌿 Y sobre todo, lleva confianza.
Porque sí puedes hacerlo.
Tu cuerpo sabe. Tu bebé sabe. Ya lo llevas dentro.

Ah, y sí… no olvides la liga para el cabello. 💛

✨ Mil Días Contigo – porque el parto se prepara con amor, no con cosas. ✨