Lactancia materna: volver a nuestros orígenes.
25/11/2025
¿Te han dicho —o has visto en redes— que la lactancia duele o que “no vas a tener leche”? 💭
Déjame decirte lo contrario. Todas las mujeres, sin excepción, podemos dar lactancia materna.
Incluso aquellas que presentan hipoplasia mamaria o glándulas tuberosas, una condición donde el desarrollo mamario es diferente, también pueden producir leche. Tal vez necesiten acompañamiento o estrategias personalizadas, pero el cuerpo conserva la capacidad de generar alimento para su bebé.
Entonces, si tú perteneces a ese amplio grupo de mujeres con un desarrollo mamario normal… ¿por qué pensarías que no podrías amamantar?
La sabiduría del cuerpo y de la naturaleza
La naturaleza con la que fuimos creadas es sabia y completa. Nuestro cuerpo está diseñado para nutrir, proteger y sostener la vida.
Imagina por un momento un escenario sin fórmulas lácteas, sin alternativas industriales. ¿Qué haríamos?
Simplemente, amamantaríamos. Porque la lactancia es el mecanismo más antiguo y natural de supervivencia humana. No debería verse como una tendencia moderna, sino como un regreso a nuestros orígenes.
Volver a mirar, volver a imitar
Durante generaciones, las mujeres aprendían a amamantar observando. Veían a sus madres, hermanas y amigas alimentar a sus bebés; imitaban los gestos, las posturas, los tiempos. La lactancia era parte de la vida cotidiana.
Hoy, en cambio, muchas mujeres llegan a la maternidad sin haber visto nunca a alguien amamantar.
Por eso es tan importante visibilizar el amamantamiento, hablar de él, compartirlo y hacerlo parte de nuestra cultura otra vez.
Los mitos del dolor y la falta de leche
Si te han dicho que “la lactancia duele” o que “hay que aguantar”, es momento de desmentirlo.
El dolor no es normal. Es una señal de que algo puede mejorarse: la postura, el agarre o incluso la confianza.
Y sobre la cantidad de leche, confía: tu cuerpo produce exactamente lo que tu bebé necesita. Lo que se requiere no es más fórmula, sino más información y acompañamiento.
El acompañamiento hace la diferencia
La clave está en prepararte antes del nacimiento.
Infórmate durante el embarazo, define qué tipo de lactancia deseas vivir y rodéate de apoyo profesional y emocional. No estás sola. Existen grupos, consultoras y redes de acompañamiento que pueden orientarte con calidez, empatía y respeto.
Lactar es amor, conexión y poder
La lactancia no solo alimenta; conecta, sana y fortalece.
Es un acto profundamente humano, una experiencia de amor y de confianza en tu propio cuerpo.
Así que, más allá de los mitos y los miedos, recuerda:
✨ todas las mujeres podemos amamantar, y tu cuerpo fue diseñado perfectamente para hacerlo.
Mil Días Contigo – acompañando la maternidad desde el amor, la información y la confianza. 💛
Mi historia con la lactancia: lo que aprendí siendo mamá y médica
Aquí te platico cómo han sido mis lactancias. 🌿
En 2019 nació mi primer hijo y, aunque suene increíble, yo no sabía nada sobre lactancia.
Sí, a pesar de ser médica, durante la carrera, el internado y el servicio social, nunca vi de forma tangible lo que implicaba amamantar. No se hablaba del tema más allá de la teoría, y mucho menos desde la experiencia real de una madre.
Con el tiempo, la vida me llevó a convertirme en asesora de lactancia certificada, pero en ese momento yo era simplemente una mamá primeriza, con mil ilusiones y muchas dudas.
Mi primera lactancia: aprender en carne propia
Tenía 27 años, deseaba profundamente ser madre y soñaba con tener un hijo varón.
Dios me cumplió ese anhelo: nació Matías, un bebé sano, fruto de un embarazo hermoso, lleno de energía y alegría.
Cuando lo tuve en mis brazos, lo único que sabía era que debía alimentarlo con mi leche.
Mi mamá me había dado 7 meses de lactancia materna exclusiva y, aunque mi media hermana no había podido amamantar por falta de información, eso me dio seguridad: yo quería vivir mi propia historia.
Pero detrás de esa decisión había mucha desinformación.
No sabía qué era el reflejo de reptar —ese maravilloso momento en que el bebé, colocado sobre el pecho, se arrastra hasta encontrar el pezón por sí mismo—.
Tampoco conocía la técnica de un buen agarre, ni cómo iniciar correctamente el proceso.
Simplemente, lo hice como pude, con amor, intuición… y mucha inexperiencia.
El exceso de leche y las primeras dificultades
Al poco tiempo, empecé a tener sobreproducción de leche.
Sí, parecía algo positivo, pero en realidad fue consecuencia de un mal agarre: mi bebé solo tomaba el pezón, cuando debía incluir también parte de la areola.
Esa succión superficial envía señales erróneas al cuerpo y puede causar dos extremos: muy poca leche o demasiada.
En mi caso, fue demasiada.
Tenía tanta leche que estuve a punto de desarrollar mastitis.
No llegué a ese punto, pero sí perdí mucho peso los primeros tres meses, mientras mi bebé crecía fuerte y ganaba peso adecuadamente.
A veces, durante las tomas, se ahogaba o rechazaba el pecho porque el flujo era demasiado intenso.
Tuve que aprender a drenar un poco mis pechos antes de cada toma para que pudiera succionar sin problema.
Todo esto lo viví por falta de información, no por falta de amor. ❤️
Lo que aprendí (y quiero que tú sepas)
Si algo me dejó esa experiencia fue la certeza de que la información y el acompañamiento hacen toda la diferencia.
La lactancia no debería ser un proceso de ensayo y error, sino una etapa preparada desde el embarazo.
Por eso, mamá primeriza, te lo digo desde mi experiencia:
Prepárate antes. Busca apoyo, infórmate, pregunta, comparte tus miedos y deseos.
Disfruta tu lactancia desde el primer día, incluso desde el embarazo, creando ese panorama hermoso y real para recibir a tu bebé y alimentarlo desde el amor, no desde la incertidumbre.
Y recuerda:
✨ Sí se puede. Todas podemos.
Podemos hacerlo acompañadas, preparadas y seguras.
Mil Días Contigo – porque la lactancia también se aprende, se comparte y se vive con amor. 🤱💛
Blog Lactancia + Reflujo
Los primeros meses de lactancia: paciencia, confianza y maduración
Después de superar los primeros días de adaptación y aprendizaje, comenzaron los verdaderos retos de los primeros meses con mi bebé. 💛
Matías se alimentó exclusivamente con leche materna, y como muchos bebés, tuvo reflujo gastroesofágico y cólicos. Sí, esos famosos pujos y molestias que tantas veces preocupan a las mamás primerizas.
Entender la fisiología del bebé
Algo que aprendí —y que hoy quiero compartir contigo— es que estos síntomas son completamente normales.
Ya sea que un bebé se alimente con pecho o con fórmula, durante los primeros meses su sistema digestivo está en proceso de maduración. Por eso, es natural que presenten reflujo fisiológico, cólicos o gases.
No siempre se trata de una enfermedad. Muchas veces lo único que se necesita es tiempo, paciencia y acompañamiento.
En el caso de Matías, su reflujo no era severo. Nunca llegó a vomitar la leche, pero sí hacía gestos de incomodidad y dolor, sobre todo cuando parte del contenido gástrico regresaba hacia el esófago.
Probamos un tratamiento por un mes, pero lo que realmente funcionó fue esperar con paciencia y dejar que su cuerpo madurara naturalmente. Con el paso del tiempo, su reflujo desapareció por completo.
Los cólicos y el aire tragado
Otro aprendizaje importante fue descubrir que el mal agarre inicial también influye mucho en los cólicos.
Al no tener una técnica correcta desde el principio, Matías tragaba aire durante las tomas. Y como todo el aire que entra, debe salir de alguna forma, ese aire causaba gases, cólicos y pujos frecuentes.
Comprendí entonces que un buen agarre es la base de una lactancia saludable y sin molestias.
El agarre adecuado no solo previene dolor o grietas, sino que favorece la digestión del bebé y mantiene la producción de leche equilibrada.
Paciencia, información y acompañamiento
La lactancia no siempre es lineal, y los primeros meses pueden venir con desafíos.
Pero si algo me enseñó esta etapa fue que todo pasa: el reflujo mejora, los cólicos se resuelven, y el cuerpo del bebé se adapta poco a poco a este nuevo mundo.
Por eso, si estás pasando por una situación similar, te digo de corazón: confía en tu proceso y en el de tu bebé.
Rodéate de información confiable, busca acompañamiento y no pierdas la calma. Tu cuerpo y tu bebé están aprendiendo juntos.
✨ Mil Días Contigo – porque cada lactancia es una historia de amor, paciencia y crecimiento. 🤱🌿
Los primeros meses de lactancia pueden estar llenos de dudas, cansancio y aprendizajes. Cada mamá vive su propio proceso, y cada bebé tiene su propio ritmo de adaptación.
En este relato, la Dra. Laura Blasí comparte su experiencia personal con la lactancia de su primer hijo, Matías. Un testimonio real sobre los desafíos, los cólicos, el reflujo y, sobre todo, la paciencia y confianza que requiere esta etapa.
Este blog es una invitación a comprender que muchas de las molestias de los primeros meses son parte natural de la maduración del bebé, y que el acompañamiento adecuado, la información y el amor son las mejores herramientas para transitarla.
✨ Porque la lactancia no se trata de perfección, sino de conexión. ✨
🌷 Mi segunda lactancia: paciencia, amor y aprendizaje
Después de dos años y tres meses de haber iniciado mi primer camino en la lactancia, la vida me regaló una nueva oportunidad para vivirla de forma distinta.
Llegó mi niña, Julieta, mi segunda hija, esa princesa que soñaba tener después de mi primer varón. Su llegada fue por cesárea programada, aunque en mi corazón sentía que aún no era su momento de nacer. Pero bueno, esa historia la contaré otro día. Hoy quiero compartirte cómo fue mi segunda lactancia: diferente, desafiante, pero profundamente transformadora.
🤱 El destete en el embarazo: una decisión que hoy reflexiono
Cuando me enteré que estaba embarazada de Julieta, suspendí la lactancia con mi hijo mayor. Fue una decisión que tomé más por los comentarios y opiniones externas que por una verdadera decisión porpia. Consulté a tres ginecólogos, y todos coincidieron en recomendar el destete, sin saber que no había ninguna justificación real para hacerlo, sobre todo si como mamá no lo deseaba. Aún no era asesora de lactancia y no tuve la oportunidad de recurrir a ninguna.
Hoy sé que hubiera podido continuar amamantándolo sin problema. Incluso, cuando nació Julieta, mi hijo mayor pudo haber vuelto a tomar mi leche, es lo que se conoce como lactancia en tándem —cuando amamantamos a dos hijos de diferentes edades al mismo tiempo—. Esa posibilidad me hizo reflexionar mucho sobre la importancia de la información confiable y actualizada, y sobre lo valioso que es escucharnos como mamás.
🌿 El reto del reflujo: Julieta y su pancita en desarrollo
Desde los primeros días de lactancia con Julieta, noté algo distinto.
Ella sí presentó un reflujo muy fuerte: expulsaba la leche con frecuencia, y por momentos sentía que su pancita no retenía nada. Todo comenzó alrededor del día 15 o 20, justo cuando la lactancia ya estaba bien establecida.
Nunca le di fórmula ni tratamiento, porque lo que tomaba lo devolvía. Lo que ella tenía se llaman regurgitaciones, no vómitos. Aunque visualmente parece que “sacan toda la leche”, en realidad es parte del proceso fisiológico de maduración del sistema digestivo.
Para entenderlo mejor, imagina una botella llena hasta el cuello sin tapa. Si la pasas de una mano a otra, si la recuestas o la levantas bruscamente, algo de líquido se va a salir.
Eso mismo pasa con los bebés: cualquier movimiento —cambio de brazo, de posición o de pañal— puede hacer que saquen un poco de leche. Su esfínter gastroesofágico aún no está completamente maduro, y eso hace que el contenido gástrico suba con facilidad.
💗 Paciencia, calma y confianza
Sí, reconozco que hubo momentos de preocupación. Ver a tu bebé sacar leche dormida o encontrar su camita mojada puede asustar a cualquier mamá. Pero también entendí que, si su crecimiento, desarrollo y peso eran adecuados, no había motivo de alarma.
Con el paso de los meses, la madurez digestiva hizo su trabajo. A los cinco meses, el reflujo desapareció y Julieta siguió creciendo fuerte, sana y feliz. Esa etapa me enseñó que muchas veces lo que más necesitamos no son tratamientos, sino paciencia, observación y confianza en el proceso natural de nuestros bebés.
🌸 Una maternidad acompañada
Cada bebé es diferente, y cada lactancia también. Lo importante es que te sientas informada, segura y acompañada. No estás sola, mamá. Si sientes dudas, miedo o inseguridad, busca orientación profesional y amorosa.
La lactancia puede ser un camino hermoso, pero también lleno de retos, y vivirlo acompañada lo cambia todo.
✨ Te mando un abrazo enorme, y te invito a confiar en ti, en tu cuerpo y en tu bebé. Todo pasa, todo madura, y la calma siempre llega. ✨
💬 Acompaña tu lactancia con información y apoyo
Si estás viviendo tu proceso de lactancia o te estás preparando para él, recuerda: no tienes que hacerlo sola.
Contar con información, acompañamiento profesional y contención emocional puede marcar toda la diferencia.
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✨ Mil Días Contigo — porque cada etapa de la maternidad merece acompañamiento, amor y seguridad. ✨



